| Durante las horas más difíciles de la vida, cuando todo parece salirnos mal, cuando la felicidad se aleja de nuestro lado y nos sentimos terriblemente solos, en esos instantes, contemos nuestras bendiciones. En efecto, por las mañanas, cuando los primeros rayos de luz se asomen a nuestra ventana, hagamos un recuento en silencio de las bendiciones recibidas y reconozcamos con humildad que son muchas más de las que merecemos. |
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[Seamos realistas, pidamos lo imposible]